ANTECEDENTES PREHISPANICOS
Se cree que antes de la llegada de los españoles, los terrenos en donde se
localiza Chaucingo estuvieron habitados por tribus indígenas pertenecientes
a la cultura Mixteca, ya que a través del tiempo el entusiasta investigador
de minas Don Juan Marban Castrejon y muchas personas mas encontraron en la parte
de los cerros que circundan el poblado, en especial el denominado de "la junta",
los llamados "Teolocholes", consistente en piedras labradas, ídolos y cerámica
monocroma y policroma, como vasijas, molcajetes y cuentas.
Los cronistas señalan a los mixtecas como procedentes del golfo de México y
portadores de la cultura olmeca, se establecieron primeramente en el sur de
Puebla y Tlaxcala, antes de ocupar el poniente de Oaxaca y al oriente de Guerrero,
los mixtecas nunca llegaron a adquirir unidad política, si no que constantemente
había disputa entre los distintos señoríos; después de una serie de luchas entre
los principales reinos por conseguir la hegemonía, concertaron una alianza para
enfrentarse a los Aztecas, cuando estos comenzaron a invadir el territorio Mixteca.
A pesar de la alianza que también celebraron los mixtecas y los zapotecas en
contra de los aztecas, no dejo de haber fricción entre ellos; salieron victoriosos
en esta guerra los primeros, quienes obligaron a los zapotecas a replegarse
hacia el oriente.
Los mixtecas estaban divididos en dos clases principales; a la superior pertenecían
los señores y caciques, los nobles, los mercaderes, los guerreros y gente rica,
en tanto que la clase inferior la formaban los artesanos, los labradores y los
esclavos.
Los primeros eran los dirigentes políticos y guerreros, a los cuales se les
pagaba tributo, así como a los sacerdotes, mientras que los segundos constituían
la masa del pueblo tributario. El pueblo Mixteca fue esencialmente guerrero,
los soldados eran reclutados para la guerra en los barrios de los señoríos y
cada uno de ellos tenia capitanes que escogía la clase superior.
Los mixtecas no estaban unificados políticamente como los zapotecas, el país
se dividía en un conjunto de reinos y señoríos semi-independientes, a la cabeza
de los cuales se encontraba un cacique hereditario, que era además el jefe supremo
en caso de guerra y estaba auxiliado por consejeros y regidores procedentes
de la clase noble.
Los mixtecas tenían la creencia de que, antes que comenzara la vida sobre la
tierra existía una pareja divina (el dios culebra de león y la diosa culebra
de tigre) que hizo surgir la tierra de las aguas y la separo del cielo, estos
dioses tuvieron dos hijos que inventaron la agricultura y crearon a los demás
dioses.
De los demás venerables eran Hituayuta, el dios de la generación Yosotoyua,
dios de los mercaderes, Cohuy, dios del maíz.
Pero su dios principal, el que resumía los atributos de todos y regia los destinos
del mundo, era Yostaltepetl (Corazón del pueblo) que estaba representado por
una esmeralda y tenia grabados un quetzal y una serpiente.
También rindieron culto al sol, (Tandoco), al cual sacrificaban prisioneros
de guerra, y a Quetzalcoatl (Dios del viento).
Junto con estos cultos nacionales, había otros locales cada ciudad o poblado
tenia su dios tutelar, que era venerado en su templo respectivo. Los sacerdotes
eran los depositarios del saber nacional, ellos interpretaban los agüeros, cuidaban
de los calendarios, realizaban observaciones astronómicas y consignaban la historia
de la comunidad.
Al mismo tiempo, desempeñaban altos cargos civiles y militares y podían ser
capitanes de guerra y consejeros del cacique principal.
El arte Mixteca produjo también vasos de cristal de roca, de tecali y ónix,
notable por su perfecto diseño y la belleza de su acabado, generalmente adoptaban
formas de animal, monos, conejos, etc.; los Mixtecas fueron también excelentes
talladores de madera y hueso.
La pintura ideografica fue otra de las principales artes de los artistas la
utilizaron en sus códices y en murales.
En síntesis ningún pueblo mexicano en su época sobrepaso la tecnología de los
Mixtecas en las artes aplicadas, en las cuales fueron verdaderos maestros; y
fue tal el prestigio de los joyeros, lapidarios y ceramistas mixtecas que los
Aztecas los llevaron a Tenochtitlan, en la época de su esplendor, en donde se
convirtieron en maestros y creadores del arte Azteca.
(*) fuente de información: Ensayo Chaucingo a 257 años de su fundación elaborado por el C. Carlos Marban Vicario